Hace muchos años, cuando todavía olía a diésel y a café recalentado en los andenes de carga, me tocó cubrir el turno de un compañero que se había ido sin avisar; el supervisor de esa noche, un hombre originario de Bonao, en República Dominicana, al que le decíamos “El Cartógrafo” porque se sabía de memoria...
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