Sin Logística no hay comercios

Podemos hablar de logística, podemos hablar de desarrollos logísticos, también lo podemos hacer sobre las plataformas logísticas, almacenes, corredores de carga, cadena de suministro; ¡y lo podemos hacer de muchas maneras! el tema está en cómo lo hacemos, para mantener una coherencia y armonía en un mundo que se encuentra constantemente atosigado de disrupciones.

Parece mentira que desde 2020, producto del COVID-19, hasta la fecha: nos encontramos con constante disrupciones logísticas. Algunas de estas se dan por situaciones naturales: movimientos sísmicos sobre la corteza terrestre, movimientos sísmicos submarinos, temporales, vientos intensos, huracanes, sequías, deslizamientos de tierra, ríos desbordados, etc., pero los que más nos preocupan y los que más nos afectan son aquellos que tiene un vínculo directo con el ser humano. Y digo esto porque desde la pandemia, que fue un horrible descuido del ser humano, no hemos dejado de padecer distintas situaciones anómalas vinculadas al daño en la cadena de suministro.

Daño que se traduce luego en situaciones económicas /financiera para los Estados, en las relaciones bilaterales o múltiple laterales y por ende consecuencias en cada uno de los territorios y regiones que los integra. Veamos los ejemplos. La horrible guerra y a mi criterio inútil, entre Rusia y Ucrania, que ya sobrepasa los dos años de padecimiento y que nos ha obligado a tener que tomar acciones alternativas para poder llegar con insumos y productos alimenticios, fundamentalmente con suministros para el desarrollo de otras producciones, a través de otras vías o alternativas logísticas. ¿Cuánto nos está costando de más, esta disrupción? No aprendimos nada con el COVID 19, no asumimos esa responsabilidad como corresponde, al contrario, parece que nos ponemos mayores desafíos de hacernos daño a nosotros mismos y lo manifiesto porque no nos quedamos conforme con este inconveniente provocado a través de la guerra, sino que además provocamos otra guerra como es Hamas con Israel; ¡más situaciones de disrupción logística! No solo para los países vinculados, sino también para las regiones circundantes, para los socios de estas regiones, socios comerciales por supuesto.

Anterior a este tema nos encontramos con el barco que se atravesó en el canal de Suez, otra disrupción que provocó una semana de atosigamiento y un daño enorme a más de 300 barcos que obligó a espera su tránsito por el canal, con un daño impresionante en la cadena de suministro. ¿Qué decir del Canal de Panamá? Con este desafío del cambio climático que lo está afectando. Sí, parte del cambio climático es producto de la naturaleza, pero en una gran parte los responsables somos nosotros, quienes  estamos “viviendo de manera prestada en esta tierra”, somos quienes provocamos estos daños medioambientales que hoy al menos en Panamá se manifiesta con falta de lluvias; por ende disminuciones de las napas freáticas en algunos casos y en las cotas de los espejos de agua, como es el lago Gatún; el lago que abastece con el suministro de agua para el movimiento de las esclusas en el canal, que de transitar 38 barcos por día, se debió disminuir el tránsito a 19, hoy son 23 barcos, pero igual está muy bajo con respecto a aquel número 38 y eso significa una pérdida de ingresos económicos importantísimo para quienes generan el movimiento de la cadena de suministro; para las economías de los países; para el tránsito de las cargas a través del canal y para el mismo país que brinda el servicio. Pérdidas millonarias con soluciones muy lejanas, lo peor de todo es que estas pérdidas las pagan los propios productores quienes tienen que comprar el espacio en el barco o alquilar el contenedor para poder transportar su carga. Claro, el canal tiene una alternativa que se está aplicando, es el denominado “canal seco” como se lo denomina aquí; para el caso de quien suscribe, es un corredor bioceánico; un corto corredor bioceánico que une el Atlántico y el Pacífico por intermedio del tren; en este caso con sobrecosto, con sobretiempo; porque hay trabajo que hacer: bajar contenedores de un barco, subirlos a un tren, transitar los 80 km realizar la maniobra inversa en la otra margen del otro Océano. Eso tiene un costo y ustedes ya saben quién lo paga.

Pero aparte de ello quisiera “seguir pensando en voz alta o escrita para este caso” ¿por qué el ser humano es tan necio? esa es mi pregunta. No nos alcanza con los daños naturales que nos ocurren y nos afecta a la economía de nuestras regiones, sino que seguimos provocando más daño; les mencioné hace un momento la guerra entre Hamás e Israel, no obstante ello, todo lo que significa la misma para el comercio alrededor de esa estructura dañina para el mundo; provocamos otra en el Mar Rojo. Provocamos otras mezquindades en favor de una ideología y déjenme decirles, ¡que es porque sí no más! Ni siquiera con un fundamento concreto y quiénes pierden nuevamente son los que producen, desarrollan y quieren tener un mejor crecimiento para sus regiones, su país y sus producciones. Nuevamente se debe invertir tiempo y dinero en buscar alternativas para que el tránsito de las cargas siga fluyendo. ¡Claro que las hay! pero con miles de kilómetros de más, con semanas de tránsito de más, con un infinito costo económico de más, y más daño. Y si esto es poco, también seguimos provocando nuestros propios daños internos a través cortes de carretera; manifestaciones con argumentos tales como: porque no pagaron lo que corresponde; por mayores derechos laborales (tema que considero importante) pero ¡no escucho sobre los deberes! son todas demandas que casi nunca van acompañadas con alguna propuesta concreta, real, que sea útil para todos; generar un diálogo y colocar todo sobre una balanza para generar equilibrio. Con las manifestaciones solo se logra detener la operatividad de los puertos; interrupciones atosigamientos del tránsito en las carreteras; afectando a las ciudades que muchas de ellas que están desarrolladas para el comercio internacional y la logística, viven un constante atosigamiento y éste, no hace más que provocar otras disrupciones.

Entonces, los invito a pensar un poco más e imaginemos ¿qué ocurriría si algo afecta al mundo entero? como fue la pandemia del covid-19 y que no fuimos capaz en ser preventivos. Tomando como ejemplo esa disrupción, ¿qué ocurre si tenemos un magno geomagnetismo? (un fenómeno que ocurre cuando el Sol emite una gran cantidad de partículas cargadas y radiación electromagnética que interactúa con el campo magnético terrestre y la atmósfera superior de la Tierra) ¡que ya se están manifestando! Ustedes saben que el sol está enviando “lenguas de fuego” y ondas electromagnéticas cada vez más profundas, más prolongadas y continuas en el tiempo y esto está provocando caídas de servicios satelitales, hasta el daño de los mismos; por ende, estamos notando interrupciones en internet, caída del funcionamiento de nuestros celulares, mal funcionamiento de las de los sistemas electrónicos y magnéticos; en fin, una serie de inconvenientes que no hace más que seguir generando disrupciones. Sigamos pensando, ¿qué sucedería si nos alcanza un golpe electromagnético de gran magnitud? No estamos preparados para atenderlo, ¡ni siquiera estamos haciendo el esfuerzo! porque estamos preocupados con aquellas menudencias provocadas por los humanos.

Entonces podemos hablar de disrupción en logística, de atosigamiento, de daños humanos en cada uno de estos inconvenientes que acabo de mencionar; podemos hablar de desarrollos, de corredores de carga; porque cada país quiere hacer un corredor de carga, su canal seco, un corredor bioceánico para ser la alternativa al Canal de Panamá. Todos quieren competir con el canal de Panamá, todos están preocupados hoy, en ver cómo sacar provecho de esta disrupción momentánea que padece; algo así como el parafraseo de “el árbol caído”; en el que las autoridades del Canal y gobierno panameño no están exentos. Pero también debemos analizar que, si no nos unimos, si no nos integramos; no generamos sustentabilidad y sostenibilidad, no realizamos una inclusión social real; es muy probable que implosionemos. Un tema para pensar.

Podemos planificar, podemos continuar pensando en multimodalismo, en centros multimodales de transferencias de cargas, en nuevas plataformas logísticas, el nuevo centro de acopio, en nuevas zonas francas, en nuevo Hub logístico, en un mega puerto; en innumerables cuestiones que hacen al mejoramiento de la logística a nivel mundial; pero me pregunto ¿para qué? si no estamos analizando, ni siquiera estamos pensando en cómo mejorar estas realidades que acabo de enumerar. Si no nos ocupamos de manera grupal, integrada, en estos temas; ocurrirá al menos, lo mismo que durante la pandemia del Covid. Seguiremos creyendo en que: ¡Ah! Pero eso sucedió allá en China, a nosotros no nos va a tocar nunca, no llega a eso acá; tenemos un tremendo Océano en el medio… Pregunto: ¿cuánto tardo? En treinta días el mundo estaba afectado y debimos encerrarnos por dos años, sin vacuna, sin antígenos y aún seguimos afectado; porque de una u otra manera el COVID-19 nos dejó afecciones, no solamente en disrupción logística ni en el comercio internacional, ¡afectó a las personas dejando secuelas! cada uno padece una dolencia, tiene alguna secuela. No obstante ello, aún seguimos pensando de la misma manera con relación a la guerra de Rusia ante Ucrania. Seguimos pensando que aquellos problemas de la guerra, como los inconvenientes que se están dando en el Mar Rojo; o el atosigamiento social en algunos lugares; la obstrucción del canal de Suez; el impedimento de transitar por este canal; la guerra entre Hamas e Israel; etc. ¡están lejos! no nos afecta.

Estamos padeciendo aquellas disrupciones, porque el comercio ya no es el mismo, el comercio en el mundo cambió. Porque el ser humano luego de avasallarlo, lo embargó la desidia. El Ser humano se informatizó, se enfrió en corazón, mente y alma. Hoy prolifera el “yodismo”. Interesa más cómo me manejo, cómo mejoro mi situación; ¡cuando tendría que ser todo lo contrario! tendríamos que haber convivido y vivido una realidad de manera conjunta, para salir adelante de la misma forma, conjunta e integrada en estos inconvenientes.

La ocupación hoy pasa por la desidia y desinterés de las personas por las personas; más aún se nota en aquellas que tienen responsabilidades con las mismas. Es más importante pensar (permítanme el término) “yoistamente” que, como un verdadero país en la búsqueda de su desarrollo como tal, pero en función de acompañar el desarrollo de los demás, porque así nos beneficiamos todos. Claro está que este es un pensamiento bien latinoamericano.

Las realidades económicas/financieras muy adversas con las que se deben convivir; también nos provoca disrupción; afecta al mundo. Por ejemplo, nos prohíbe abastecernos de esos productos que ese país desarrolla en calidad y cantidad, porque hay ideologías políticas muy contrapuestas a la realidad mundial y a la demanda mundial; que peticiona a gritos: integración, inclusión social, ser sustentables y sostenibles con el entorno.

Es todo lo contrario a aquellos usufructos que se pretenden obtener de beneficios individuales, egoístas e independiente y así ocurre con las guerras que estamos padeciendo; los inconvenientes de intereses religiosos, sociales, culturales, económicos, que padecen algunos; nos afecta en todo lo amplio de la cadena de suministro. Entonces, debemos insertarnos, ser partícipes en acciones que coadyuven en tomas de decisiones correctas. Debemos transformarnos en “actores” relevantes para un cambio en favor de todos. Es necesario se resilientes, compartir nuestros problemas para buscar las soluciones de manera conjunta; porque insisto, de nada nos sirve proyectarnos en desarrollos logísticos y de crecimiento, pensar en multimodalismo-intermodalismo, desarrollos logísticos acorde a cada país o a cada región; si no podemos transitar un mundo que está fragmentado; “bombardeado” de disrupciones;  con corredores de cargas minados de pensamientos apócrifos, con custodios y guías escasos de comprensión; ¡es esto lo hoy lo que estamos viviendo y cada vez se evidencia más!

Este escrito, solamente lleva por argumento acompañar a crear una conciencia un poco menos disruptiva, más resiliente, fundamentalmente más humana.

Para corroborar en algo este artículo:

La UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo) consideró en números los conflictos geopolíticos y las crisis ambientales han generado un impacto directo en los costos de transporte marítimo: en el Mar Rojo y los ataques de los rebeldes hutíes de Yemen provocaron una disminución en el uso del Canal de Suez, una esta situación ha llevado a un incremento en las tarifas de transporte marítimo, con aumentos de hasta un 170% en algunos casos. Las navieras han debido de buscar rutas alternativas, como es el Cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur de África; lo que implica viajes más largos y costosos, algo que afecta los tiempos de entrega y la eficiencia logística. El volumen de comercio que transita por el Canal de Suez se redujo en un 42%. Y se observó un aumento en los precios del transporte desde Asia hacia Europa y Estados Unidos.

El Foro Económico Mundial considera que existen cinco factores contra los que batallan las cadenas de suministro mundiales. ¡Fíjese que no difieren en mucho a los que le presento en mi artículo! Pero a estos cinco le agregaré otros que “corren” sobre mi responsabilidad…

Inflación disparada: millones de consumidores recortan gastos, lo que afecta a la demanda, pero también crea incertidumbre y dificulta la planificación de los expertos de la cadena de suministro.

Disturbios laborales: hay en todo el mundo muchos ejemplos de trabajadores que han emprendido acciones sindicales debido, en parte, a que sus honorarios ahora valen menos.

Escasez de energía: el aumento del precio de la energía también ha provocado recortes en las empresas. Esto limita la producción y complica aún más la vida a los planificadores de la cadena de suministro.

Incertidumbre geopolítica: las tensiones y conflictos políticos han creado aún más trastornos e incertidumbre.

Condiciones meteorológicas extremas: todo esto se produce en el contexto de la crisis climática. Cambios en la normativa, pero también daños y trastornos muy reales causados por los drásticos cambios en los patrones climáticos que ya estamos empezando a experimentar.

Inflación: El Fondo Monetario Internacional estipula que el crecimiento en las economías emergentes y en desarrollo de Asia disminuya de 5,4% estimado en 2023 a 5,2% en 2024 y 4,8% en 2025, con una mejora de 0,4 puntos porcentuales para 2024 con respecto a las proyecciones de octubre de 2023, atribuible a la economía de China.

En América Latina y el Caribe, se proyecta que el crecimiento disminuya de 2,5% estimado en 2023 a 1,9% en 2024, y que aumente hasta 2,5% en 2025, lo que corresponde a una revisión a la baja para 2024 de 0,4 puntos porcentuales respecto de la proyección del informe WEO de octubre de 2023. La revisión del pronóstico para 2024 se debe al crecimiento negativo de Argentina en el contexto de un ajuste significativo de la política económica para restablecer la estabilidad macroeconómica.

El pronóstico inflacionario se ha revisado a la baja tanto para 2024 como para 2025 en las economías avanzadas, mientras que se ha revisado al alza para 2024 en las economías de mercados emergentes y en desarrollo, debido sobre todo a Argentina, donde se espera que la realineación de los precios relativos y la eliminación de los antiguos controles de precios, la última depreciación de la moneda y su traspaso a los precios hagan subir la inflación en el corto plazo.

La carrera de los chips:  Debido a la globalización y a la búsqueda de abaratamiento de costos, el proceso de fabricación de los chips está diseminado por todo el planeta. Unos países los diseñan (EEUU, sobre todo), otros fabrican los aparatos con que cortarlos (Países Bajos), otros aportan el material necesario para crearlos (tierras raras, como China, o gases, como Japón) y finalmente otros los fabrican en sus fundiciones (como Taiwán, para los chips de procesamiento de datos, y Corea del Sur, para los de memoria; entre ambos acaparan un 81% del mercado mundial). Estas fundiciones, llamadas fabs, requieren ingentes inversiones (de 40.000 millones de dólares para arriba, para las más avanzadas), que ahora EEUU o Europa quieren instalar o desarrollar en su territorio. Una excepción a la regla es la empresa surcoreana Samsung, que sí controla gran parte de la cadena, aunque importa los líquidos y gases necesarios desde Japón. Recomiendo consultar esta web: https://www.politicaexterior.com/la-carrera-por-el-control-de-los-chips-avanzados-se-acelera/

La disputa por liderazgo económico y de poder: Este es otro factor que si no se conduce con los parámetros establecidos internacionalmente, puede traer aparejado varias situaciones adversas, no solo para las economías que no entran en la disputa, sino para las mismas que las generan; claro está, si consideramos el movimiento logístico “como palanca que equilibra al mundo del comercio”, interprétese economía mundial…  Los datos para medir este factor de liderazgo abarcan la medición de varios indicadores económicos por país, tales como el Producto Interno Bruto (PIB), el crecimiento del PIB, el Índice de precios al consumidor, la tasa de desempleo, la deuda y otros.


* Ricardo Ernesto Partal Silva es Director Ejecutivo por la Integración Empresarial por los Corredores Bioceánicos y Presidente de la  Organización Mundial de Ciudades y Plataformas Logísticas (OMCPL). Además de ser Consultor Internacional y conferencista. Se le puede localizar en los correos: ricardo.partal@omcpl.org y rutalogica@gmail.com

Fuente

Related Posts