Los últimos 20 años han traído cambios importantes en la forma en que construimos, ubicamos y operamos los centros de distribución.
Las buenas prácticas indicaban que los almacenes se colocaban lejos de donde habitan las personas, tenían grandes dimensiones, sobre todo en altura, y se operaban con la fuerza física de las personas y la experiencia de los más veteranos. Los almacenes eran un submundo que tenía sus propias reglas y cultura.
Entrar en un almacén moderno, sobre todo en los llamados “fulfillment centers” o “micro-hubs urbanos”, es un viaje a la nueva realidad sobre el diseño y gestión de los centros de distribución.
Ubicación
Partiendo de que los consumidores queremos todo de forma inmediata, los centros de distribución ahora se ubican en medio de la ciudad o cerca de los grandes centros de consumo. Esto tiene implicaciones directas sobre el tipo de transporte que se puede utilizar, considerando las limitantes de maniobra en áreas urbanas.
También, esta nueva forma de ubicación genera impactos sociales, ya que la presencia de estas operaciones genera afectaciones a la vida de las personas de la zona y, en algunos casos, existen movimientos sociales que se oponen a su reubicación.
Diseño de las instalaciones
Los espacios actuales son mucho más pequeños; las instalaciones son de baja altura y casi sin pasillos, pensadas para operaciones totalmente automatizadas con muy poca intervención humana.
Al ubicarse en zonas urbanas, es posible que se utilicen espacios que antes se destinaban a tiendas departamentales o de autoservicio o se tome parte de estas instalaciones para transformarlas en centros de entrega inmediata.
Considerando que las operaciones estarán altamente automatizadas, se incrementa la demanda de energía eléctrica y, si bien algunos de estos almacenes operan a oscuras, conocidos como dark warehouses, los robots que se utilizan demandan mucha más energía que una operación tradicional y esto se traduce en impactos en la huella de carbono.
Transporte
La mayor frecuencia de entrega demanda unidades de transporte más pequeñas que deben ser cargadas en menos tiempo. Esto ha generado toda una nueva industria asociada con las entregas en la última milla. Se ha vuelto común el uso de vehículos utilitarios, bicicletas eléctricas (e-bikes) y motocicletas; esto evita muchas de las restricciones vehiculares y reduce emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Distribución dentro del almacén
En estos nuevos centros, el material está acomodado en un perfecto desorden controlado y las ubicaciones son dinámicas, respondiendo a los cambios en las demandas de los productos asociados con la temporalidad, lo que conocemos como “slotting”.
A diferencia de los tradicionales, generalmente existen áreas destinadas a la gestión de retornos de materiales, que son una consecuencia natural del crecimiento del comercio electrónico y que también se asocian con el crecimiento de las cadenas circulares y el compromiso de las empresas con la sostenibilidad.
Con el fin de personalizar los productos para el consumidor, en algunos almacenes se destinan espacios para la personalización final del producto, lo que implica nuevas habilidades y equipos en las instalaciones para soportar estas estrategias de posposición.
Acomodo y Recolección
En estos nuevos centros, la mayor parte del acomodo y la recolección es realizada por sistemas automáticos usando diferentes tecnologías, entre las más relevantes podemos mencionar:
- AGV o LGV. Los vehículos guiados automáticamente (AGV) y los vehículos guiados por láser (LGV) automatizan el movimiento de materiales dentro del centro de distribución.
- ASRS. Los sistemas automatizados de almacenamiento y recuperación (ASRS) utilizan robótica para almacenar y recuperar automáticamente el inventario. Al maximizar el espacio vertical y crear alta densidad de almacenamiento, reducen drásticamente el espacio requerido.
- G2P. Son sistemas de automatización intralogística donde robots y/o bandas transportadoras mueven automáticamente las mercancías hacia una estación fija. Con esto reducen el tiempo de desplazamiento del trabajador y mejoran drásticamente la precisión y la ergonomía en la recolección y surtido.
- AMR. Se refiere a robots móviles autónomos que trasladan estanterías o racks completos directamente hacia las estaciones de trabajo para realizar la recolección.
Planeación y control
La gestión de la operación se lleva a cabo dentro de aplicaciones especializadas en almacenes, ya sea un WMS, cuando la operación es esencialmente manual, o un WCS, cuando el almacén está altamente automatizado.
En los centros de distribución ha crecido el uso de herramientas de inteligencia artificial (IA) para optimizar la gestión de inventarios y también para automatizar la preparación de pedidos. Es un gran apoyo para calcular las rutas internas óptimas y para eficientar las tareas de recolección. Todo esto ayuda a reducir drásticamente los tiempos operativos y los costos asociados.
Tercerización
En algunas organizaciones, la mejor solución para elevar la productividad de las operaciones del centro de distribución es apoyarse en proveedores de servicios logísticos que tienen la capacidad de consolidar múltiples empresas que atienden los mismos mercados.
La gestión de centros de distribución tercerizados demanda sólidos procesos que garanticen claridad en los roles y responsabilidades de los involucrados, así como indicadores claros que demuestren los beneficios de este tipo de operación. Poner en manos de un tercero la entrega del producto no es una tarea menor, ya que está fuertemente ligada a la percepción que tendrá el cliente de su interacción con la empresa. Se puede delegar la realización de las tareas, pero se mantiene la responsabilidad de cumplir los compromisos comerciales.
Competencias
El almacén se caracterizaba por demandar personal con grandes aptitudes físicas, ya que se requería mucho trabajo manual, pero con el uso de los robots las competencias han cambiado radicalmente.
Entre las nuevas competencias que se deben desarrollar en los colaboradores del área tenemos:
- Analítica de datos. Aplicar herramientas predictivas, prescriptivas y cognitivas para mejorar la productividad de la operación.
- Uso de tecnologías 4.0. Principalmente, se deberá saber integrar herramientas de trazabilidad en tiempo real (IoT) y, en algunos casos, gemelos digitales.
- Sostenibilidad. Las operaciones del almacén deben realizarse bajo los principios de ESG, midiendo y mejorando los impactos ambientales y sociales de la operación. También se debe poner especial atención en los asociados con los empaques y materiales de relleno.
- Resiliencia. Asegurar que las operaciones del centro de distribución pueden responder rentablemente a cualquier disrupción en el mercado y en las operaciones.
- Softwares especializados. El personal debe entender cómo configurar, operar y optimizar los softwares asociados con la operación, principalmente los WMS, WCS, TMS, así como los YMS.
El camino a la transformación
La mayor parte de estos cambios se están implementando en operaciones enfocadas en el consumidor, B2C; sin embargo, existen presiones para que estos modelos se trasladen a operaciones entre organizaciones, B2B, considerando sus impactos positivos en la productividad y el capital de trabajo de las organizaciones.
Estas transformaciones no son rápidas; requieren de una adecuada planeación, la gestión de recursos y una clara ruta tecnológica gestionada por expertos en logística y cadena de suministro.
Un gran obstáculo para esta transformación es que se quieren justificar las inversiones en tecnología por el retorno que se obtiene al reducir la mano de obra asociada y/o el uso de espacio, olvidando que los mayores beneficios provendrán de un crecimiento en las ventas y la satisfacción de los clientes por la mejora en la exactitud del surtido y los tiempos de entrega asociados. Además, en algunas industrias la velocidad de surtido se convertirá en un requisito por parte de los usuarios y puede ser un criterio que reduzca nuestra participación de mercado.

Por: *Jesús Campos Cortés. CPIM, CSCP, CLTD, CTSC.
Director Ejecutivo ASCM/APICS Capítulo México
jcamposc@capitulomexico.ascm.org
Este es un texto de la edición 180 de la revista Inbound Logistics LATAM, descárgala AQUÍ y lee el artículo completo.





