La industria textil asiática se enfrenta a confinamientos

El próximo 23 de julio, y por dos semanas, Bangladesh entrará de nuevo en un confinamiento nacional que obligará el cierre de la industria textil, pilar de la economía local. Una decisión que preocupa a productores y exportadores, ya que suele ser un período clave de actividad. La OMC, por su parte, teme una aceleración de la variante Delta en otros países productores, incluidos Pakistán, Sri Lanka, Tailandia e Indonesia.

Por lo tanto, la situación que afecta a Bangladesh, el segundo mayor exportador mundial de textiles y prendas de vestir después de China, se sigue de cerca, naturalmente.

«Los meses de junio, julio y agosto son nuestra temporada alta para la exportación de prendas de vestir, especialmente ropa de invierno», dijo Shahidullah Azim, vicepresidente de la Asociación de Fabricantes y Exportadores de Ropa de Bangladesh (BGMEA, por sus siglas en inglés). «Bangladesh exporta alrededor del 40 % de sus prendas de vestir durante este período. Un cierre de fábricas en este momento crucial podría llevar a nuestros compradores a cancelar sus pedidos», aseguró el funcionario.

El miedo de los productores locales es ver que las grandes marcas occidentales prefieran trasladar sus pedidos, sin demora, a otros países fabricantes. Y esto a pesar de que el país ha experimentado un repunte en sus exportaciones de ropa desde abril, gracias a las colecciones otoño-invierno 2021/22, lo que eleva la facturación del sector a 34 130 millones de dólares durante el período de julio de 2020 a junio de 2021 (un 12,55 % más).

Para los representantes de la industria, habría sido preferible el confinamiento durante una semana. Para justificarlo, citan el riesgo de que los trabajadores se aprovechen de los cierres para ver a su familia lejana, corriendo el riesgo de propagar el Covid-19. Un riesgo que se vería reforzado por el hecho de que los musulmanes celebran Eid al-Kebir del 19 al 23 de julio.

Los industriales bangladesíes también señalan el hecho de que la situación podría alejar a compradores del país, en un momento en que los exportadores normalmente están en el proceso de asegurar sus pedidos para la primavera-verano de 2022. A esto se suma la crisis del transporte de mercancías que, además al alza de los precios, está provocando retrasos.

«Debido al confinamiento y la crisis del transporte marítimo, los exportadores de prendas de vestir solo reciben las materias primas hasta un mes después de realizar el pedido», resumió Abdullah Hil Rakib, director de la BGMEA. «Por la misma razón, también pedimos a los compradores que aceptaran envíos a fines de julio para los productos que se suponía que debían enviarse en mayo», exclamó.

La industria asiática se enfrenta a múltiples confinamientos

Entre los países que podrían aprovechar la oportunidad de ganarle participación de mercado a Bangladesh, la BGMEA naturalmente menciona a China. Pero también a Vietnam (sexto proveedor de ropa de la UE en 2019), que el 18 de junio confinó durante dos semanas a toda su región sur, incluida la ciudad de Ho Chi Minh, donde se concentra gran parte de la producción textil local. Bangladesh también está monitoreando a la vecina India (cuarto mayor proveedor de la UE), que también está llevando a cabo cierres locales.

El Covid-19 también se ha hecho sentir en otros países clave de la confección textil en el sudeste asiático. Este es particularmente el caso de Indonesia (décimo segundo proveedor de la UE en 2019) que, bajo confinamiento hasta el 20 de julio, habría superado la tasa de 60 % de casos positivos con solo el 5 % de la población vacunada.

La situación también es crítica en Tailandia (décimo quinto proveedor de la UE), vacunado al 4 %, pero donde el primer ministro excluye la idea de confinamientos, hablando de «aceptar el riesgo para que los tailandeses puedan ganarse la vida».

Fuente:mx.fashionnetwork.com



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